Nutrición y Alimentación

Vitamina B12: quiénes tienen déficit y cómo darse cuenta

La vitamina B12 es la única que no podés obtener de ningún vegetal. Interviene en la formación de glóbulos rojos, en el ADN y en el funcionamiento del sistema nervioso — y su déficit es de los más silenciosos que existen, porque el cuerpo tiene reservas para años.

Eso tiene una cara buena y una mala: no te falta de un día para el otro, pero cuando aparecen los síntomas, el déficit ya viene de lejos.

Señales que suelen pasarse por alto

  • Cansancio que no cede aunque duermas bien.
  • Hormigueo o adormecimiento en manos y pies.
  • Palidez o piel con tono amarillento.
  • Dificultad para concentrarse, sensación de «niebla mental».
  • Lengua lisa, roja o dolorida, y llagas en la boca.
  • Irritabilidad o ánimo bajo sin causa clara.

Ninguno de estos síntomas es exclusivo de la B12 — pueden venir de mil cosas. Por eso lo único que lo confirma es un análisis de sangre, no una lista de internet.

Quiénes están en riesgo

  • Veganos y vegetarianos estrictos: es el grupo más claro. Acá el suplemento no es opcional, es necesario.
  • Mayores de 60: con la edad baja la producción de ácido gástrico, que es lo que libera la B12 de los alimentos. Se puede comer bien y absorber mal.
  • Personas con cirugía bariátrica o extirpación de parte del estómago o el íleon.
  • Quienes toman metformina o antiácidos de forma crónica: ambos interfieren con la absorción.
  • Enfermedad celíaca o de Crohn no controladas.

Dónde está

Solo en alimentos de origen animal. Las mejores fuentes:

  • Hígado vacuno: por lejos el más concentrado. Una porción cubre varias veces lo del día.
  • Almejas y mejillones.
  • Pescados azules: sardina, caballa, atún, salmón.
  • Carne vacuna y pollo.
  • Huevo (está en la yema).
  • Lácteos: leche, yogur, queso.

Un adulto necesita alrededor de 2,4 microgramos por día. Con una alimentación que incluya carne, huevo o lácteos con regularidad, se cubre sin esfuerzo.

El mito de las algas y la levadura

Circula que la espirulina, las algas o la levadura de cerveza aportan B12. Es un error con consecuencias: contienen análogos de B12, moléculas parecidas que el cuerpo no puede usar y que además pueden interferir con la absorción de la verdadera.

Si seguís una dieta vegana, la fuente confiable es el suplemento o los alimentos fortificados que lo declaren en la etiqueta.

Qué hacer

Si estás en alguno de los grupos de riesgo o te identificás con varios síntomas, el paso es simple: pedile a tu médico el análisis. Es un estudio de rutina, barato y rápido.

Lo que no conviene es automedicarse. La dosis y la forma —oral o inyectable— dependen de la causa: no es lo mismo un déficit por dieta que uno por mala absorción.

Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta médica. Ante síntomas persistentes, consultá con tu médico de cabecera.

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