Salud y Belleza

Presión alta: qué comer y qué sacar de la mesa

La hipertensión es de las condiciones más comunes y más silenciosas que existen: la mayoría se entera de casualidad, en un control de rutina. Y cuando le dicen que tiene la presión alta, lo primero que hace casi todo el mundo es sacar el salero de la mesa.

Es un buen gesto, pero es el que menos mueve la aguja.

Dónde está la sal de verdad

Se estima que alrededor del 70% del sodio que consumimos ya viene dentro de los alimentos, no del salero. Y lo peor es que muchos de esos alimentos ni siquiera son salados al gusto.

  • Pan y galletitas: como se comen todos los días y en cantidad, suelen ser la principal fuente diaria.
  • Fiambres y embutidos: jamón, salame, mortadela, salchichas.
  • Quesos duros: cuanto más estacionado, más sodio.
  • Caldos en cubito y sopas de sobre.
  • Snacks y aperitivos.
  • Conservas y enlatados: incluso las verduras.

La recomendación de la OMS es no pasar de 5 gramos de sal por día (una cucharadita al ras). El consumo promedio en Argentina está bastante por encima.

Leer la etiqueta sin volverse loco

Las etiquetas suelen declarar sodio, no sal. Para pasar de uno a otro: sodio × 2,5 = sal.

Una regla práctica para la góndola: si un producto tiene más de 400 mg de sodio cada 100 g, es alto. Menos de 120 mg, es bajo. Y desde que existe el etiquetado frontal, el octógono de «exceso de sodio» te ahorra la cuenta.

Lo que hay que sumar (y casi nadie menciona)

Acá está la parte que se pasa por alto: no alcanza con sacar sodio, hay que sumar potasio. Los dos se equilibran en el cuerpo, y la mayoría de nosotros come poco potasio.

  • Banana, naranja y melón
  • Papa y batata (con cáscara)
  • Espinaca y acelga
  • Legumbres
  • Palta
  • Yogur natural

Suman también los lácteos descremados (por el calcio), los frutos secos sin sal (magnesio) y el pescado azul.

Una advertencia importante: si tenés problemas de riñón o tomás ciertos medicamentos para la presión, el potasio extra puede ser contraproducente. Eso lo define tu médico, no una nota.

Cómo cocinar sin que sea aburrido

El error clásico al bajar la sal es que la comida queda sosa y se abandona a la semana. La salida no es resignarse: es reemplazar el estímulo.

  • Ácido: limón o vinagre realzan el sabor y engañan al paladar.
  • Hierbas y especias: orégano, pimentón, comino, romero, ají molido.
  • Ajo y cebolla bien dorados: aportan profundidad.
  • Tostar: dorar la verdura al horno concentra el sabor.

El paladar se readapta: después de dos o tres semanas con menos sal, la comida de antes te va a parecer salada.

Lo que no se come pero baja la presión

  • Movimiento: la actividad aeróbica regular tiene un efecto comparable al de algunos cambios de dieta.
  • Bajar de peso: cada kilo cuenta.
  • Alcohol: es de los factores más subestimados.
  • Dormir: el descanso malo eleva la presión.

Si te diagnosticaron hipertensión, estos cambios acompañan el tratamiento. Nunca son motivo para dejar la medicación por cuenta propia — eso lo decide tu médico.

Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta médica.

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