Panecillos bajos en hidratos: esponjosos, proteicos y sin harina
Estos panecillos bajos en hidratos no llevan harina ni levadura de panadería. Son «panes falsos», pero salen esponjosos, saciantes y se hacen en 40 minutos sin amasar ni esperar leudados.
Ingredientes (para 8 unidades)
- 3 huevos
- 250 g de queso blanco descremado o yogur natural
- 80 g de salvado de avena
- 60 g de almendra molida
- 40 g de semillas de girasol
- 30 g de semillas de lino
- 20 g de semillas de chía
- 10 g de lino molido
- 10 g de polvo de hornear
- 4 g de sal
Las semillas son intercambiables según lo que tengas. Lo que no se cambia es el lino molido: sin él, la masa no liga.
Preparación
1. Los húmedos primero
Batí los huevos con el queso blanco hasta integrar. No hace falta batidora: un batidor de mano y treinta segundos.
2. Los secos después
Sumá las semillas, mezclá, y después el salvado, la almendra molida, el lino molido, el polvo de hornear y la sal. Mezclá con suavidad hasta que quede homogéneo. No lo trabajes de más: no hay gluten que desarrollar acá.
3. Media hora de heladera
Tapá el bol y a la heladera 30 minutos. Este reposo no es negociable: el lino y la chía necesitan ese rato para formar el gel que le va a dar estructura al pan. Si horneás enseguida, te quedan chatos y arenosos.
4. Al horno
180 °C, 20 a 25 minutos, hasta que estén dorados. Armá 8 porciones sobre papel manteca.
Un detalle según para qué los querés: más gorditos si los vas a abrir al medio como pan de sándwich; más planos si los vas a usar de base para untar.
Por qué son bajos en hidratos
Un pan común es casi todo almidón de trigo. Acá el volumen lo hacen el huevo, el queso, la almendra y las semillas: proteína y grasa, no almidón. El salvado de avena aporta hidratos, pero es sobre todo fibra, que el cuerpo no absorbe como azúcar.
Resultado: mucha más saciedad por porción y una respuesta glucémica muy distinta a la de una factura o un pan blanco.
Sobre los beneficios del lino, mirá semillas de lino.
Con qué rellenarlos
Con palta y tomate. Con queso y jamón crudo del bueno —no del que viene cargado de almidón—. O con huevo revuelto para un desayuno que te sostiene hasta el mediodía.
Conservación
Dos días a temperatura ambiente en hermético. Si hace calor o no los vas a comer rápido, heladera o freezer envueltos de a uno. Se recalientan en tostadora.
