Etiquetado frontal: qué significa cada octógono negro
Los octógonos negros ya son parte del paisaje de la góndola. El etiquetado frontal llegó con la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable y cambió la forma en que se lee un envase. Esto es lo que dice cada sello y, sobre todo, lo que no dice.
Los 5 octógonos
- Exceso en azúcares
- Exceso en sodio
- Exceso en grasas saturadas
- Exceso en grasas totales
- Exceso en calorías
Un producto puede llevar uno, varios o los cinco. Cada octógono se pone cuando el producto supera un umbral definido por el perfil de nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud.
Las dos leyendas precautorias
Además de los octógonos, hay dos rectángulos que muchos pasan por alto:
- «Contiene cafeína. Evitar en niños»
- «Contiene edulcorantes. No recomendable en niños»
Este segundo cartel es el que sorprende a mucha gente: aparece en las gaseosas «light» y «zero», justamente las que se compran pensando que son la opción sana para los chicos.
La clave: «exceso» no significa «veneno»
Acá está la confusión más común. El octógono no dice que el producto sea malo ni que no puedas comerlo. Dice que supera un umbral para ese nutriente en particular.
Y de acá se desprende algo importante: hay alimentos con octógonos que son perfectamente saludables. Los frutos secos llevan «exceso en grasas totales» y «exceso en calorías», y son de lo mejor que podés comer. El aceite de oliva también. El queso lleva sodio y grasas saturadas.
El sello mide un nutriente aislado. No mide si el alimento, en conjunto, te hace bien.
Y al revés: sin octógonos tampoco es garantía
Un producto ultraprocesado puede reformularse para quedar apenas por debajo de los umbrales y salir limpio de sellos. Sigue siendo ultraprocesado.
Y la comida que no lleva envase —una manzana, un huevo, un zapallo— nunca tuvo octógonos y nunca los va a tener. La ausencia de sello no es un certificado de nada.
Para qué sirve entonces
Para comparar dentro de la misma categoría. Entre dos cereales de desayuno, el que tiene menos sellos es mejor opción. Entre dos yogures, lo mismo. Esa es su función real y ahí es muy útil.
La otra pata de la ley, menos comentada, es que restringe la publicidad de estos productos dirigida a chicos y su venta en escuelas. Ese impacto es probablemente mayor que el del sello en sí.
Cómo usarlo en la práctica
Una regla simple: si un producto tiene tres o más octógonos, probablemente no debería ser algo de todos los días. Si tiene cinco, es directamente un ultraprocesado.
Y si querés esquivar el tema entero: la comida de verdad no viene con envase. Ahí no hay nada que leer.
