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Compra saludable para una semana: qué llevar y en qué cantidad

Una compra saludable bien planificada te evita ir al súper cada día, te ahorra plata y —esto es lo importante— define lo que vas a comer toda la semana. Comés lo que tenés en casa. Si no está, no lo comés.

La regla que ordena todo

Comprá el perímetro del supermercado. Verdulería, carnicería, lácteos y panadería están casi siempre contra las paredes. Las góndolas del centro son donde vive el ultraprocesado.

No es una regla perfecta —las legumbres y el arroz están en el centro— pero como atajo mental funciona sorprendentemente bien.

La lista base para 2 personas

Verduras (unos 3,5 kg)

Mitad de hoja y de las que se echan a perder rápido (lechuga, rúcula, tomate, zucchini), mitad de las duraderas (zanahoria, cebolla, calabaza, papa). Las primeras se comen los primeros tres días; las segundas aguantan hasta el domingo.

Frutas (unos 3 kg)

Calculá 2 piezas por persona por día. Comprá algunas maduras para ya y otras verdes para el jueves.

Proteínas

  • 1 kg de pollo
  • 700 g de carne
  • 2 latas de sardina o caballa
  • 1 docena de huevos
  • 2 paquetes de legumbres secas o 4 latas

Despensa

  • Arroz integral, avena, fideos
  • Aceite de oliva
  • Frutos secos y semillas
  • Tomate triturado en lata
  • Yogur natural

El orden de la heladera importa

Este es el detalle que hace que la compra saludable funcione o fracase. La fruta lavada y a la vista, en la primera estantería. Las verduras cortadas en frascos, listas para agarrar.

La evidencia sobre entorno alimentario es bastante clara: comés lo que ves y lo que está listo. Si la zanahoria hay que lavarla y pelarla y el paquete de galletitas está abierto, ganan las galletitas siempre.

Los tres errores clásicos

  • Ir con hambre: está estudiado, comprás más y peor. Comé algo antes de salir.
  • Comprar toda verdura de hoja: para el miércoles está toda marchita y terminás pidiendo delivery.
  • No planificar las cenas: la comida que más se improvisa es la cena, y por eso es la que peor sale.

Una hora el domingo

Volviste del súper. Poné una hora: lavá y cortá verduras, herví huevos, cociná una olla de legumbres, dejá el arroz hecho.

Esa hora es la que decide si el martes a las nueve de la noche armás un plato en cinco minutos o pedís una pizza. No es fuerza de voluntad: es logística.

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