Recetas

Pasta al pomodoro casera: la salsa de tomate en 20 minutos

La pasta al pomodoro es la prueba de que comer bien no necesita veinte ingredientes. Tomate, aceite de oliva, ajo, albahaca y sal. Se hace en lo que tarda en hervir el agua y le gana por lejos a cualquier salsa de frasco.

Acá va la receta, los dos detalles que la hacen salir bien y cómo convertirla en un plato completo y no en una montaña de fideos.

Ingredientes (4 porciones)

  • 320 a 400 g de pasta seca (spaghetti, penne o la que tengas). Unos 80 a 100 g por persona.
  • 800 g de tomate: dos latas de tomate perita entero, o 1 kg de tomates perita bien maduros.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva, y un hilo más para servir.
  • 2 dientes de ajo, en láminas.
  • Un puñado de albahaca fresca.
  • Sal, y una pizca de azúcar solo si el tomate está muy ácido.
  • Opcional: ají molido y queso rallado para servir.

Paso a paso

  1. Poné a hervir el agua de la pasta en una olla grande. Salala cuando hierva.
  2. Prepará el tomate. Si es de lata, aplastalo con un tenedor o con las manos dentro de un bol. Si es fresco, hacele una cruz en la base, sumergilo 30 segundos en agua hirviendo, pelalo y picalo.
  3. Dorá el ajo a fuego bajo en una sartén grande con el aceite, uno o dos minutos. Tiene que perfumar, no quemarse: el ajo quemado amarga toda la salsa.
  4. Sumá el tomate, una pizca de sal y unos tallos de albahaca. Cociná a fuego medio de 12 a 15 minutos, revolviendo cada tanto, hasta que espese un poco.
  5. Cociná la pasta un minuto menos de lo que dice el paquete. Antes de colarla, reservá una taza del agua de cocción.
  6. Terminá la pasta en la sartén: pasala a la salsa con un chorrito del agua reservada y mezclá un minuto a fuego fuerte. El almidón del agua liga la salsa y la hace cremosa.
  7. Apagá el fuego y agregá la albahaca en hojas enteras o rotas con la mano, más un hilo de aceite crudo.

Los dos detalles que la hacen salir bien

El agua de la pasta. Es el truco de la cocina italiana que casi nadie hace en casa. Sin ella, la salsa queda por un lado y los fideos por otro. Con ella, se integran.

La albahaca al final. Si la hervís con la salsa, pierde casi todo el aroma. Los tallos sí pueden ir en la cocción; las hojas, con el fuego apagado. Más sobre cómo elegirla y conservarla en nuestra nota sobre la albahaca.

¿Tomate de lata o fresco?

Fuera de temporada, el de lata gana: se envasa en su mejor momento y tiene más sabor que un tomate de invierno. En pleno verano, con tomates bien rojos y baratos, el fresco da una salsa más liviana y perfumada. Las dos opciones son buenas.

Si comprás tomate en lata, mirá la etiqueta: lo ideal es que diga solo tomate, o tomate y sal. Los que traen «salsa lista» suelen sumar azúcar, almidones y bastante más sodio.

Por qué el tomate cocido con aceite rinde más

El tomate tiene licopeno, el pigmento que le da el color rojo y que tiene acción antioxidante. Hay un dato bien establecido: el cuerpo absorbe más licopeno del tomate cocido que del crudo, y más todavía si hay grasa en el plato, porque el licopeno se disuelve en grasa.

O sea que esta salsa, con su cocción y su aceite de oliva, es justamente la forma en que el tomate entrega más. Ojo con sacar conclusiones de más: que se absorba mejor no significa que una salsa prevenga enfermedades. Es un plus, no un remedio.

Cómo convertirla en un plato completo

Una porción de pasta con salsa de tomate es, sobre todo, hidrato de carbono. No tiene nada de malo, pero sola no te deja satisfecho por mucho tiempo. Tres formas de equilibrarla:

  • Sumá proteína: una lata de atún o de garbanzos escurridos en la salsa en los últimos minutos, o un huevo poché arriba.
  • Sumá verdura: zapallitos, berenjena o espinaca salteados en la misma sartén antes del tomate. Rinde más volumen con pocas calorías.
  • Ensalada de entrada. Un plato de hojas verdes antes de la pasta ayuda a no servirte dos veces.

Dos detalles más: cocinala al dente, que además de ser más rica produce una subida de azúcar en sangre algo más gradual que la pasta pasada; y si sobra, guardala en la heladera. La pasta cocida y enfriada desarrolla almidón resistente, que se comporta parecido a la fibra. Te lo explicamos en almidón resistente.

Conservación

  • La salsa sola dura 3 a 4 días en la heladera, en un frasco cerrado, y unos 3 meses en el freezer.
  • Vale la pena hacer el doble y congelar en porciones: tenés la base de una cena rápida para otro día.
  • Para celíacos, la receta funciona igual con pasta sin TACC. Revisá que el tomate en lata y el queso rallado también sean aptos.

Por dónde empezar

La próxima vez que vayas a abrir un frasco de salsa, comprá dos latas de tomate perita y probá esta versión. Son 20 minutos. Si te gusta, la siguiente vez sumale una lata de garbanzos y una ensalada al costado, y tenés una cena completa por poca plata.

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