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Germen de trigo: beneficios para el organismo

El grano de trigo tiene tres partes: el salvado (la cáscara), el endospermo (el almidón) y el germen, que es el embrión, la parte de donde nacería la planta.

Cuando se hace harina blanca se descartan el salvado y el germen y queda solo el almidón. Es decir: se tira justo lo más nutritivo del grano. Por eso el germen se vende aparte.

Qué aporta

  • Vitamina E: es una de las fuentes alimentarias más concentradas que existen. Funciona como antioxidante y protege las grasas del propio organismo.
  • Vitaminas del grupo B: sobre todo B1, B6 y folato.
  • Proteína: alrededor de 27 g cada 100 g, con buen contenido de lisina, el aminoácido que suele escasear en los cereales.
  • Minerales: magnesio, fósforo, zinc, hierro y manganeso.
  • Fibra: cerca de 13 g cada 100 g.

Sobre las promesas que se le atribuyen

Se lee seguido que el germen de trigo «previene la arteriosclerosis», «baja el azúcar en sangre» o que su octacosanol da energía y mejora el rendimiento deportivo y sexual.

La realidad es más modesta. El octacosanol se estudió como ayuda ergogénica y los resultados no fueron concluyentes. Y la «vitamina F» que aparece en muchas notas viejas no existe como tal: es un nombre antiguo para los ácidos grasos esenciales.

Lo honesto es decir que es un alimento con muy buena densidad de nutrientes. Eso ya es bastante, y no necesita adornos.

El punto clave: se pone rancio

Esto es lo que casi nadie te cuenta y es lo que más importa.

El germen tiene alrededor de 10% de grasa insaturada, y esa grasa se oxida rápido una vez que el grano se muele. Por eso mismo la industria lo saca de la harina: para que dure en la góndola.

  • Guardalo en la heladera o el freezer, siempre en frasco cerrado.
  • Comprá envases chicos y consumilos en pocas semanas.
  • Si huele a cartón mojado o a pintura vieja, está rancio. Tiralo: además de tener gusto feo, perdió la vitamina E.
  • El germen fresco huele levemente a nuez y es dulzón.

Cómo usarlo

  • Una o dos cucharadas en el yogur, la avena o un licuado.
  • Reemplazando hasta un 10% de la harina en panes, budines y panqueques.
  • Espolvoreado sobre ensaladas o sopas, como el queso rallado.
  • En rebozados, mezclado con pan rallado.

Una o dos cucharadas por día alcanzan. Es concentrado: no hace falta más.

Importante: tiene gluten

Es trigo. No es apto para celíacos ni para personas con sensibilidad al gluten, por más que se venda en la góndola de dietética. Si buscás algo parecido sin gluten, la chía y las semillas de girasol son buenas alternativas.

Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta con un nutricionista.

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