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Coles de Bruselas crujientes: cómo hacer que dejen de darte asco

Las coles de Bruselas crujientes son otra verdura. Si las odiás, es casi seguro que las probaste hervidas, que es la única forma en que realmente son horribles. Cambiá el método y cambia todo.

Por qué las hervidas son tan feas

Las coles de Bruselas tienen compuestos de azufre. Al hervirlas mucho tiempo, esos compuestos se liberan y generan ese olor y ese amargor que a todos nos hicieron odiarlas de chicos.

Con calor seco y rápido pasa lo contrario: los azúcares se caramelizan, el azufre no llega a liberarse y quedan dulces y con las hojas exteriores crocantes.

Ingredientes

  • 500 g de coles de Bruselas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • Opcional: miel, mostaza, panceta, nuez, parmesano

Preparación

1. Cortalas al medio

Sacales el cabito y las hojas feas de afuera, y partilas por la mitad a lo largo. Esa cara plana es la que va a caramelizar, y es todo el punto de la receta.

2. Boca abajo, sin excepción

Este es el detalle que separa una col de Bruselas buena de una mediocre. Ponelas todas con la cara cortada contra la placa. Ahí es donde se produce la reacción de Maillard, y necesita contacto directo con el metal caliente.

Sí, es tedioso darlas vuelta una por una. Es el único trabajo real de esta receta y vale cada segundo.

3. Horno fuerte

220 °C, 20 a 25 minutos. Sin revolver. La tentación de moverlas cada cinco minutos hay que resistirla: cada vez que las movés, interrumpís el dorado.

Las hojas sueltas que se te caen en la placa se van a quemar y quedar como chips. No las tires: son la mejor parte.

Cuatro formas de terminarlas

  • Agridulce: miel y mostaza mezcladas, tiradas encima al salir.
  • Con panceta: cubitos junto a las coles desde el principio; la grasa que suelta las cocina.
  • En ensalada: tibias sobre rúcula, con nuez tostada y parmesano.
  • Con balsámico: una reducción por encima al servir.

Lo que aportan

Son crucíferas, de la misma familia que el brócoli y el repollo. Aportan sulforafano, vitamina C, vitamina K y fibra, con muy pocas calorías.

Si te interesa cómo actúan las crucíferas en el organismo, mirá nuestra nota sobre el brócoli.

Un dato para el que las evita por eso: al asarlas se vuelven más digestivas que hervidas. El problema de los gases suele venir de la cocción excesiva, no de la verdura.

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