¿Cómo lavar las frutas y verduras?
Lavar bien las frutas y verduras es de esas cosas que todos hacemos y casi nadie hace del todo bien. No se trata de esterilizar: se trata de arrastrar tierra, restos de agroquímicos y microorganismos que puedan haber quedado en el camino de la quinta a tu casa.
La regla general
Para la gran mayoría de frutas y verduras, agua corriente y fricción alcanzan. Eso es lo que dicen los organismos de seguridad alimentaria, y no hace falta más.
- Lavate las manos primero, 20 segundos con jabón. De poco sirve lavar la verdura con las manos sucias.
- Descartá las hojas exteriores maltratadas y las partes golpeadas.
- Pasá bajo el chorro frotando con las manos o con un cepillo blando, según la piel.
- Secá con papel de cocina o un repasador limpio. El secado arrastra lo que quedó y frena el desarrollo de hongos.
Lavá justo antes de consumir, no al volver del supermercado. La humedad acelera la descomposición.
Según el tipo de alimento
- Piel firme (papa, zanahoria, manzana, pepino): cepillo de cerdas blandas bajo el chorro.
- Piel delicada (frutillas, uvas, arándanos, duraznos): un colador bajo agua corriente, moviendo suavemente. Sin remojar: absorben agua y se ablandan.
- Hojas verdes: hoja por hoja bajo el chorro, o sumergidas en un bol con agua limpia, cambiando el agua dos o tres veces. Es donde más tierra se esconde.
- Con cáscara que vas a pelar (melón, banana, palta): lavalas igual. El cuchillo arrastra hacia adentro lo que haya afuera. Es un error muy común.
- Hongos: paño húmedo o un enjuague rápido. Absorben agua como esponjas.
Cuándo conviene desinfectar
Para lo que se come crudo —sobre todo hojas verdes— muchas guías recomiendan un paso extra de desinfección. También cuando hay embarazadas, niños pequeños, adultos mayores o personas inmunodeprimidas en casa.
Se hace con lavandina apta para desinfectar alimentos — tiene que decirlo en el envase.
- Lavá primero con agua, como siempre.
- Preparate la dilución siguiendo exactamente el rótulo del producto. Las concentraciones varían entre marcas: no copies una receta genérica de internet.
- Sumergí el tiempo que indique la etiqueta, normalmente unos minutos.
- Enjuagá bien con agua potable. Este paso no es opcional.
- Secá.
Si no tenés lavandina apta, otra opción es sumergir en agua con vinagre unos minutos y enjuagar. Es menos efectivo contra microorganismos, pero ayuda a arrastrar residuos.
Lo que NO hay que hacer
- Detergente, jabón de vajilla o lavandina común. No están hechos para consumo: los alimentos son porosos y retienen restos que pueden causar malestar digestivo.
- Agua caliente. Ablanda y arruina la textura, sobre todo en hojas.
- Remojar todo mucho tiempo. Las vitaminas hidrosolubles se van al agua.
- Lavar y guardar mojado. Es la receta para que se pudra en dos días.
- Usar la misma tabla que usaste con carne cruda sin lavarla. La contaminación cruzada es un riesgo mayor que la tierra de la verdura.
Sobre los agroquímicos
El lavado con agua y fricción reduce los residuos superficiales, pero no elimina los que el vegetal absorbió mientras crecía. Pelar ayuda, aunque con la cáscara se va también parte de la fibra y los nutrientes.
La recomendación sensata: lavá bien, variá el origen de lo que comprás, y no dejes de comer frutas y verduras por este motivo. El beneficio de consumirlas supera ampliamente este riesgo.
Y una vez lavadas y secas, conviene guardarlas bien: lo explicamos en cómo hacer para que las frutas y verduras duren más.

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