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Semillas de amapola: beneficios para el organismo

Las semillas de amapola suelen quedar en el rol de decoración: unas pocas arriba del pan y nada más. Es una lástima, porque son de los alimentos vegetales con más calcio que existen.

Qué aportan

  • Calcio: alrededor de 1.400 mg cada 100 g. Para comparar, la leche tiene unos 120 mg cada 100 ml. Es una de las fuentes vegetales más concentradas que hay.
  • Grasas insaturadas: sobre todo ácido linoleico (omega 6) y oleico, el mismo del aceite de oliva.
  • Magnesio, fósforo, hierro y zinc.
  • Fibra: unos 20 g cada 100 g, buena parte en forma de mucílagos, que ayudan al tránsito intestinal.
  • Proteína vegetal: cerca de 18 g cada 100 g.

Una aclaración honesta sobre el calcio: que un alimento lo contenga no significa que lo absorbas todo. En las semillas hay compuestos —fitatos y oxalatos— que reducen su biodisponibilidad. Siguen siendo un buen aporte, sobre todo si no consumís lácteos, pero no reemplazan por sí solas la ingesta diaria.

El detalle que cambia todo: molerlas

Esto vale para casi todas las semillas chicas y es lo que casi nadie hace. La cáscara es dura y el aparato digestivo no la rompe: si las comés enteras, buena parte pasa de largo sin que aproveches nada.

Molelas en un molinillo de café o procesadora antes de usarlas. Recién ahí se libera lo que tienen adentro.

Molé solo lo que vayas a usar en la semana: molidas se oxidan más rápido. Guardalas en frasco hermético, en la heladera.

Cómo incorporarlas

  • En el yogur o la avena del desayuno: una cucharada molida.
  • En panificados: pan, budines, galletas. Aguantan bien el horno.
  • En aderezos: la clásica vinagreta de limón y amapola para ensaladas con fruta.
  • Sobre verduras al horno, junto con otras semillas.
  • En rellenos dulces: en Europa del Este se usan molidas con leche y azúcar para strudels y tortas.

Una o dos cucharadas por día alcanzan. Son calóricas —unas 525 calorías cada 100 g—, así que funcionan como complemento, no como plato.

Dos cosas que conviene saber

1. Pueden dar positivo en un test de drogas. Esto no es un mito: las semillas provienen de la planta Papaver somniferum y pueden conservar trazas de alcaloides en la cáscara. En cantidades habituales no tienen ningún efecto, pero si tenés un control antidoping laboral o deportivo, evitalas los días previos.

2. No son un remedio. Circula que tienen propiedades sedantes o para la tos. Esas atribuciones vienen de preparados tradicionales de la planta, no de las semillas culinarias que se venden en la dietética. Tratalas como lo que son: un alimento nutritivo, no un tratamiento.

Cómo elegirlas y guardarlas

Que se vean secas, sueltas y sin olor rancio. Por su contenido de grasas se oxidan con el tiempo: si huelen a viejo, no sirven.

Enteras duran varios meses en frasco hermético, lejos de la luz y el calor. En la heladera, más. Molidas, unas pocas semanas.

Si querés comparar con otras opciones, tenemos una nota sobre semillas de sésamo, que también destacan por su aporte de calcio.

Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta con un nutricionista.

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