Recetas

Barritas de avena caseras: la receta que reemplaza a las del kiosco

Las barritas de avena caseras salen en media hora, cuestan una fracción de las del kiosco y no tienen jarabe de glucosa en el primer ingrediente. Esta es la receta base, y después la adaptás a lo que tengas.

Ingredientes (para 10 barritas)

  • 200 g de avena arrollada
  • 100 g de dátiles sin carozo (o pasas de uva)
  • 80 g de frutos secos picados
  • 60 g de manteca de maní o almendras
  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de semillas (chía, lino, sésamo)
  • 1 pizca de sal

El dátil es el que hace todo el trabajo: endulza y pega. Si no conseguís, las pasas remojadas 10 minutos en agua caliente cumplen la misma función.

Preparación

1. Tostá la avena

Cinco minutos en sartén seca, moviendo. Parece un paso al pedo y es el que separa una barrita rica de una que sabe a cartón. La avena cruda tiene gusto a nada.

2. Procesá los dátiles

En procesadora, hasta que se forme una pasta pegajosa. Si están muy secos, remojalos primero. Tiene que quedarte una masa tipo plastilina.

3. Mezclá con las manos

Uní todo en un bol. La cuchara no sirve acá: se hace con las manos, apretando. Si te queda desarmado, sumá una cucharada más de manteca de maní.

4. Compactá fuerte

Volcá en un molde forrado con papel manteca y apretá con el fondo de un vaso, con toda la fuerza que tengas. Este es el paso que decide si después se te desarman al morderlas.

5. Frío antes de cortar

Dos horas de heladera como mínimo. Cortá con cuchillo grande, de un movimiento seco hacia abajo. Si cortás en caliente, te queda un desastre.

Barritas caseras vs. barritas compradas

Dale vuelta a una barrita de cereal del súper y leé los ingredientes. Vas a encontrar jarabe de glucosa, azúcar y aceite vegetal entre los primeros tres. La avena suele estar cuarta.

Estas tienen fibra de la avena, grasas buenas de los frutos secos y el dulce de fruta entera. No son un alimento libre —siguen teniendo unas 200 calorías cada una— pero sabés exactamente qué estás comiendo.

Cuándo comerlas

Antes de entrenar, para tener energía disponible. O como merienda cuando te agarra el bajón de las cinco de la tarde y la alternativa es lo que haya en la máquina de la oficina.

Duran una semana en la heladera y tres meses en el freezer, envueltas de a una. Más sobre las propiedades de la avena.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *