Síntomas de celiaquía: cómo se diagnostica en Argentina
Los síntomas de celiaquía son tan variados que muchas personas conviven años con ellos sin saber qué les pasa. Algunas llegan al gastroenterólogo por diarrea crónica. Otras, por una anemia que no se corrige con hierro. Y bastantes no tienen ningún síntoma digestivo.
Por eso conviene entender qué es la enfermedad, cómo se confirma y —sobre todo— qué error hay que evitar antes de hacerse los estudios.
Qué es la celiaquía (y qué no es)
La celiaquía es una enfermedad autoinmune. No es una alergia ni una moda alimentaria. Cuando una persona celíaca come gluten —la proteína del trigo, la avena, la cebada y el centeno—, su propio sistema inmune ataca las vellosidades del intestino delgado.
Esas vellosidades son las que absorben los nutrientes. Cuando se aplanan, el cuerpo deja de absorber hierro, calcio y vitaminas. De ahí que muchos síntomas no aparezcan en la panza sino bien lejos de ella.
Se estima que afecta a una de cada cien personas. La mayoría todavía no está diagnosticada.
Los síntomas de celiaquía que aparecen en el intestino
Son los más conocidos y los que más rápido llevan a la consulta:
- Diarrea crónica o, al revés, constipación persistente
- Distensión abdominal y gases después de comer
- Dolor abdominal recurrente
- Náuseas o vómitos sin causa clara
- Pérdida de peso sin haberla buscado
En chicos aparece además la falta de crecimiento, la irritabilidad y la panza hinchada con brazos y piernas delgados.
Los síntomas que no tienen nada que ver con la panza
Acá está la trampa. Buena parte de las personas celíacas llega al diagnóstico por caminos que parecen no tener relación con la comida:
- Anemia por falta de hierro que no mejora con suplementos
- Osteopenia u osteoporosis a una edad en la que no corresponde
- Fatiga persistente que no se explica por el descanso
- Aftas a repetición en la boca
- Dermatitis herpetiforme: una erupción con ampollas que pica mucho, típicamente en codos, rodillas y glúteos
- Problemas de fertilidad o abortos espontáneos repetidos
- Dolores articulares, hormigueos y dolores de cabeza frecuentes
También hay personas totalmente asintomáticas que se enteran porque un familiar directo fue diagnosticado. La celiaquía tiene un componente genético fuerte, así que cuando aparece un caso conviene estudiar al resto de la familia.
El error que arruina el diagnóstico
Este punto es el más importante de toda la nota.
No dejes de comer gluten antes de hacerte los estudios.
Es lo que hace casi todo el mundo: sospecha celiaquía, saca el pan de la dieta, se siente mejor y recién ahí va al médico. El problema es que tanto el análisis de sangre como la biopsia buscan el daño que produce el gluten. Si lo sacaste, el daño empieza a repararse y los estudios pueden dar negativos aunque seas celíaco.
El resultado es el peor de los mundos: quedás sin diagnóstico, sin cobertura y sin saber si tenés que cuidarte de por vida o no.
Si sospechás celiaquía, seguí comiendo gluten normalmente y pedí turno. La dieta viene después del diagnóstico, nunca antes.
Cómo se diagnostica, paso a paso
El diagnóstico tiene dos etapas y las dos las indica un médico.
Análisis de sangre. Se miden anticuerpos específicos, principalmente la antitransglutaminasa IgA. Junto con eso se dosa la IgA total, porque hay personas con déficit de esta inmunoglobulina en las que el resultado puede confundir.
Biopsia intestinal. Si la serología da positiva, se confirma con una endoscopía en la que se toman muestras del duodeno. Es un estudio ambulatorio y sigue siendo el patrón de referencia en adultos.
En algunos casos pediátricos, con valores de anticuerpos muy altos, el médico puede evitar la biopsia. Esa decisión es del especialista.
Qué te corresponde por ley en Argentina
Una vez que tenés el diagnóstico confirmado, la Ley 26.588 te ampara. Entre otras cosas establece que las obras sociales y prepagas deben cubrir un monto mensual destinado a harinas y premezclas sin gluten, y que los productos aptos tienen que estar identificados con el logo oficial.
La ANMAT publica y actualiza el listado nacional de alimentos libres de gluten. Es la única fuente que conviene usar para chequear un producto: se puede consultar en el sitio oficial de la ANMAT. Ningún grupo de redes sociales reemplaza ese listado.
Después del diagnóstico
El único tratamiento es la dieta sin gluten estricta y de por vida. No hay medicación que la reemplace, y no existe el «un poquito no pasa nada»: incluso las cantidades mínimas mantienen activo el daño intestinal.
La buena noticia es que las vellosidades se recuperan. La mayoría de las personas nota mejoras en semanas y normaliza los estudios en uno o dos años de dieta bien hecha.
Además, comer bien sigue siendo posible. Muchos alimentos que ya conocés son naturalmente aptos: las semillas de amaranto, el arroz, las legumbres, las frutas, las verduras y las carnes no llevan gluten. En la sección de recetas vas a encontrar varias que son aptas sin adaptar nada.
Lo que sí cambia es la atención: hay que aprender a leer etiquetas y a manejar la contaminación cruzada en casa. Pero eso se aprende rápido y, una vez incorporado, deja de ser un esfuerzo.
Esta nota es informativa y no reemplaza la consulta médica. El diagnóstico de celiaquía lo realiza un profesional de la salud.
